Cuando le decia a la gente que tenia un plymouth del 70, me miraban extrañados, pensaban que yo era una especie de maniaco del motor, que compraba coches clasicos para reformarlos y sentirme el as de la carretera… falso.

Aquel plymouth color borgoña fue el coche mas barato que pude encontrar en el concesionario de coches usados  “Stan el honrado”, voy a ahorrarme todas las peripecias que ese tastarro me ha hecho pasar… ya no importaba, hacia unas diez manzanas que lo habia visto estampado contra una farola con el morro practicamente dividido en dos…, si ese Alex Frost que se hospedaba en el “blue moon” era Nora, habia tenido una suerte loca…

El motel blue moon era otro de esos cliches de las novelas de detectives, un sordido edificio de dos plantas con una explanada que hacia las veces de aparcamiento, la oficina estaba en la parte inferior y las habitaciones en el piso de arriba, “protegidas” por una barandilla blanca que habia conocido dias mejores…varios coches descansaban en el parking, incluso habia un pickup al lado de una maquina de hielo…

Una bandera confederada en la pared me daba la bienvenida a aquella recepcion, ademas de los gemidos del canal porno que nuestro amigo Floyd, como rezaba la etiqueta de su camisa, miraba con indiferencia mientras devoraba una bolsa de doritos, eso me recordo un chiste muy malo…como aquel paleto fugado de los everglades no parecia hacerme caso toque la campanilla, al fin parecio prestarme un poco de atencion.

-Que quiere…?

-Buenas noches Floyd… siento interrumpir su pasatiempo nocturno,  hemos hablado por telefono hace un rato… me recuerda?

-Ah si… sabe? creo que he cometido un error dandole el nombre de uno de mis huespedes, usted me ha dicho que era un policia, pero no tengo manera de saberlo si no me enseña algun tipo de documentacion, y como iba a hacerlo por telefono!.

-Ehm… cierto.. vera… en realidad soy un agente de la condicional… esa señorita ha quebrantado las leyes estando bajo libertad vigilada… es muy importante que la localice.

-Oh entonces no hay problema, enseñeme su documentacion…

Rayos… por telefono no parecia tan espabilado…

-Lo cierto es que estoy por mi cuenta, aunque entiendo que no quiera colaborar si no esta seguro de que quien le requiere los datos es un agente de la ley, lo entiendo, no se preocupe… solo espero que ese pobre hombre pueda volver a ver a su hija algun dia…

El tipo no cedio, al menos conscientemente… aunque permanecio inflexible su conciencia contesto por el, ese sentimiento de duda que pasa a ser sentimiento de culpa, remordimientos que yo podia escuchar, remordimientos que me decian, habitacion cuarenta y seis.

-Vaya guarrada dios!!!. dije en voz alta mirando a la tele.

Floyd el paleto sureño volvio la vista rapidamente para quedarse embobado con lo que a mi, realmente, me parecio algo asqueroso… bien, fue perfecto para coger el manojo de llaves que guardaba detras del mostrador…

aquel llavero guardaba la llave maestra del motel, y, ademas de varias llaves pequeñas que parecian ser de maquinas expendedoras, las de un automovil… perfecto.

Subi las escaleras hacia las habitaciones, recorri el pasillo exterior hasta la habitacion numero cuarenta y seis, decidi escuchar… ademas de oir varios remordimientos flotando por el aire sobre varios jovenes atleticos y vigorosos que hacian tambalear los cimientos de su matrimonio, tambien pude oir algo sobre aquel pobre detective que fue abatido a tiros hace unos dias por intentar salvarle la vida… Nora estaba detras de esa puerta.

Con mucho cuidado introduje la llave en la cerradura, gire muy despacio, intentando amortiguar todo lo posible el chasquido del bombin, abri la puerta lentamente… ella permanecia tumbada boca abajo en aquella cama deshecha, conservaba aun aquel chandal blanco y aunque pude ver que habia intentado limpiar los restos de sus sangre, no habia tenido mucho exito… decidi darme a conocer…

-Pst… Nora… tranquila … no quiero hacerle daño… dije con un tono tranquilizador.

Ella practicamente giro en el aire del susto y cayo boca arriba encima de la cama, al ver mi cara su rostro se torno palido como la misma muerte…

-Tu… estas… tu … estas…. no termino la frase.

La pobre perdio el conocimiento  y se desplomo en el suelo,  llevandose con ella el telefono de la mesilla.

Genial, ella tardo unos minutos en recobrar la consciencia, desde el suelo apoyada en el lado de la cama abrio los ojos como platos de nuevo para encontarme sentado en aquella silla fumando un pitillo.

-…sigo teniendo ese efecto en las mujeres.

-Vi como te disparaba, aquel demente, aquel psicopata que me hizo pasar la noche cubierta de sangre!, tendrias que estar muerto!.  Mi intento de relajar el ambiente no tuvo exito…

Decidi ofrecerle un cigarrillo a la dama, lo cogio de buena gana.

-Ehm… solo me alcanzo en un hombro, ademas llevaba puesto el chaleco.

-Oi muchos disparos mientras salia corriendo de aquel infierno!! tambien los paro tu chaleco?!?.

-Claro… es sorprendente la capacidad de parada que tienen esos chismes.. solo fueron unas pocas moraduras.

-Y como apareciste alli?!, como sabias donde estaba?!?.

-Bien… mi nombre es Gabriel Saint, fui contratado por su marido para intentar pillarla en una situacion comprometida… ya me entiende.

-Cree de verdad que lo que quiera ese tocapelotas sin pelotas me importa ahora mismo?!?!?, casi muero!!!, no mando un detective a buscarme por que estuviera preocupado?!, mando a un detective para pillarme con las manos en la masa?!?!.

-Me temo que si, Nora, aunque como usted bien dice… eso ahora mismo no tiene ninguna importancia, he… digamos… renunciado al caso.

-Entonces que hace aqui?.

-Intento que ese malnacido no vuelva a encontrarla, el piensa que… rodeandola de velas negras, pentagramas, la sangre de otro… pueda influir sobre el hijo que espera, lamentablemente hay gente que no sabe muy bien donde tiene los pies..

-Hijo?!!?, pero bueno?!, eso es imposible!.

En los looney tunes ahora mismo me caeria sobre la cabeza un piano de cola.

-No esta embarazada, Nora?.

-Claro que no!, mi marido es esteril y yo… tomo.. demasiadas… precacuciones cuando salgo “por ahi”.

-Entiendo…

Me incorpore y comence a deambular por la habitacion, repasaba mentalmente mis notas… no dejaban lugar a dudas, una Frost iba a tener un hijo..

-En ese sentido envidio a mi hermana, aunque sea una loca adicta al crack, ella si que espera un bebe.

Rayos, yo y ese monstruo habiamos errado el tiro por muy poco.

-Tiene una hermana?

-Si… no es una hermana “convencional”, hace ya unos meses que mis padres decidieron que lo mejor para ella era entrar en un sanatorio mental, no hacia mas que meterse en lios, hablaba de cosas incomprensibles, demonios… demonios de la droga, veia alucinaciones… desaparecia unos dias , volvia con la cabeza en las nubes… en una de esas escapadas debio juntarse con quien no debia y se trajo un regalito del cielo… ellos no se dieron cuenta hasta pasados unos meses, en ese momento decidieron que ella daria con su huesudo culo en el sagrado corazon de nuestro señor Jesucristo, una institucion mental de corte catolico, se me ponen los pelos de punta de pensarlo.

-Y a mi… bien, le aconsejo que salga de la ciudad, ese loco puede seguir intentando encontrarla, aunque realmente a quien busca es a su hermana…

-Pero por que??? que le ha hecho ella???.

-Lo que pasa por la cabeza de esa gente, es un verdadero misterio… puedo llevarla al aeropuerto o a coger un autobus si lo desea, tengo el coche aqui mismo…

-Tu plymouth?.

-No… otro…

-Deacuerdo, no quiero seguir en este motel sordido ni un minuto mas… creo que cuando me ducho, ese paleto me espia por un agujero en la pared…

Dos disparos rompieron el silencio monotono de la noche, aventure que por el sonido serian los disparos de un cañon recortado, seguidamente gritos… era hora de ponerse en marcha.

Tuve que frenar a Nora en seco en su huida hacia la puerta, no era la mejor opcion ahora mismo.

-Nora, a la ventana, ya!.

-A la ventana?!?!.

-Si, a la ventana… si no quieres encontrarte a ese psicopata de bruces al abrir la puerta.

-Oh, voy volando…

Pude oir esos pasos caminando por aquel pasillo abierto, los ecos se detuvieron a la altura de la puerta, pude ver la sombra de sus pies por la rendija.

La puerta y parte de la pared casi cedio con el primer golpe… no nos quedaba mucho tiempo, mantuve a Nora detras de mi.

Apunte mi arma hacia la puerta…

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