La pobre Mona… enganchada a las drogas, con un niño en camino, recluida en una institucion psiquiatrica, no sabia que el mayor de sus problemas estaba aun por llegar, seguramente atravesando la puerta entre llamas de color carmesi…
El pickup del difunto Floyd habia quedado inservible, si no queria llamar la atencion mas me valia deshacerme de ese cacharro abollado, sin luna delantera, con sangre seca en el salpicadero y restos de polvora esparcidos por los asientos… los pavos que guardaba aquel infeliz en la guantera me facilitaron el viaje a aquel lugar dejado de la mano de dios… aunque aquellos que lo regentaban querian a toda cosa que pareciera lo contrario.
Aquel lugar siniestro me dio escalofrios nada mas verlo… un edificio de aspecto gotico, forrado de enredaderas hasta practicamente los cuernos de todas sus gargolas, me invitaba a adentrarme en sus profundidades de demencia y olor a incienso, los pocos internos que pude ver deambulando por aquel recibidor, ademas de ir ataviados con la clasica camisa de fuerza, iban acompañados por al menos dos miembros del personal de seguridad… parece ser que no delegaban al altisimo todas las tareas, sus miradas perdidas delataban el uso de tranquilizantes, a juzgar por la babilla de sus comisuras y el bamboleo de sus mandibulas, diria que podrian dejar al haloperidol a la altura de los caramelos mentos…
La hermana Condolezza, o al menos eso rezaba la etiqueta identificativa, leia la biblia mientras mataba los minutos detras de aquel mostrador, quiza debiera darle una oportunidad algun dia…
- Buenas Noches hermana. Salude con mi mejor sonrisa de tipo bien intencionado.
Aquella monja decrepita tuvo el detalle de arquear las cejas y cerrar aquella lectura inmersiva antes de contestarme con lo mejor de su repertorio en etiqueta.
- No permitimos visitas!. Grito la hermana.
-Bueno usted no sabe …
-No permitimos visitas!! ya se lo he dicho!! es usted el segundo que viene ya molestando esta noche!.
Mala señal Gabe…
-El segundo?.
-Si! un tipo enorme vino preguntando por una persona!, no tuvo ni la decencia de entrar… abordo a uno de los celadores cuando venia de cenar en la entrada.
-No sabria decirme qui…
-El celador lo despacho rapido!! cumplio con su deber!
Y si no fuera por que creo que ese bufalo del diablo tiene alergia a este sitio habria tenido mas que palabras… esa tortuga ninja con habito estaba llevando el ritmo.. era hora de ponerme serio.
-Escuche de una vez!, vengo buscando a Mona Frost!, Soy Gabriel Saint, detective privado, colaboro con la policia en un caso “frio” de asesinato, esa joven puede ser el unico testigo de un crimen que la policia lleva sin resolver unos cuantos años hermana…
La hermana Condolezza quedo con la boca abierta.
-Es posible que visualizar esos horribles acontecimientos le hayan dado el ticket de entrada a este sitio, asi que… por favor… si es usted tan amable y me consta que “su jefe” quiere que lo sea… me gustaria ver a la Señorita Frost.
Debi lanzarme el farol adecuado, la escualida anciana que hacia las veces de cancerbero en el Sagrado corazon de nuestro señor Jesucristo le hizo señas a uno de los celadores, en un momento tuve a uno de esos gorilas con polo blanco a la espalda, dispuesto a escoltarme.
-Gracias hermana…
Ambos subimos las grandes escaleras a la par, recorri con la mirada todas aquellas pinturas de corte religioso que poblaban las paredes hasta llegar al ala de maxima seguridad… aquel puesto de vigilancia se alzaba delante de dos puertas de barrotes que separaban el pasillo de las habitaciones acolchadas…
Cruzamos las puertas, una… unos segundos mas tarde el ruido del cerrojo cerrandose a nuestra espalda nos anuncio que podiamos pasar la segunda.
Recorriamos el pasillo de las celdas cuando algo llamo mi atencion, una de las puertas estaba ligeramente abierta, los pies palidos y rigidos que pude ver a los pies de aquella cama no presagiaban nada bueno, por el cristal enrejado que coronaba aquella barrera vi a aquel sacerdote aplicandole la extrema uncion a aquel pobre diablo… colocaba el oleo gentilmente que cogia de una botella de cristal de moderadas dimensiones…
El celador se adelanto para darme paso a la habitacion de Mona, antes de abrir la puerta bruscamente maldijo al cielo por algo que habia visto, Mona no estaba en su habitacion… los “lujosos” cuartos de aquella institucion psiquiatrica no daban lugar para las comodidades, y mucho menos recovecos en los que esconderse que no fueran debajo de la cama…
Aquella niña drogadicta y embarazada de nueve meses habia escapado de una institucion de maxima seguridad… seguramente habia sido un tema interno… pero ahora eso me importaba mas bien poco, el guardia salio corriendo para dar la voz de alarma, decidi asomarme por la ventana enrejada, las vistas daban a un patio interior alfombrado de lapidas… un sitio muy completo, si alguien se iba antes de tiempo tambien podian ocuparse de su funeral… algo llamo mi atencion, una figura translucida caminaba lentamente entre las tumbas, un fantasma…
Sali tranquilamente por aquel pasillo ahora lleno de celadores corriendo de un lado para otro, uno de ellos me dio un empujon en plena carrera lanzandome al suelo y haciendo saltar una moneda de mi bolsillo que fue a parar a la habitacion de aquel pobre moribundo… entre a la carrera en aquel cuarto como un elefante en una tienda de jarrones ming, arrollando al pobre parroco que tambien cayo al suelo…
-Lo siento padre… tenia que recuperar esa moneda…
-Larguese de aqui!! este hombre esta a punto de dejarnos para siempre!.
El pobre no tenia muy buena pinta… podia ver como su alma asomaba de vez en cuando de su cuerpo, acompasada con su lenta y tortuosa respiracion… era una suerte para aquel cura que no estuviera viendo lo que veia yo…
Sali de aquel lugar como una sombra, nadie se dio cuenta de mi presencia al abandonar aquel gigantesco porton de madera, estaban demasiado ocupados buscando a la pequeña Houdini como para hacerlo…
Rodee el sagrado corazon hasta la tapia trasera… consegui trepar el muro como un gato para caer por el otro lado detras de un pequeño mausoleo… aquella figura, ahora de cerca un afable anciano, me miraba con curiosidad…
-Vaya… eres un angel?. Pregunto.
-Se nota mucho?.
-Bueno, te he visto asomarte al cristal de una de las ventana del segundo piso, y has reaccionado al verme… una persona, por lo general, no puede hacerlo.
-Vaya con el abuelo… ya que esta usted tan atento, Señor…
-Ruffus, deambulo por este cementerio y alrededores, por lo que sea todavia no ha llegado mi hora de ascender.
-Bien, ha visto a esta joven salir de este sitio de locos?. Tendi la fotografia de Mona a Ruffus.
-Hmm.. si… uno de los celadores la ayudo a escapar.. cruce el muro expresamente para poder ver a donde iba… se dirijio hacia el oeste.. sabiendo que era una adicta.. yo diria que..
-A Renton Avenue, verdad?.
-Si… exacto, aunque solo es una suposicion.
-Gracias Ruffus… has sido de mucha ayuda.
-Es tu primer “encarguito” verdad?.
-Vaya.. tanto se nota?.
-Si… he visto que has venido en un taxi… teniendo alas… es un despilfarro..
-Lo siento Ruffus, no me va el rollo superman, tengo que irme, muchas gracias de nuevo.
Sali corriendo de un salto, la verdad es que usar las alas de vez en cuando venia bien…
Corri como alma que lleva el diablo hacia Renton Avenue, antaño barrio industrial, ahora refugio de yonkis y camellos, nido de almas perdidas en busca de una salida facil y rapida para la cruda realidad con la que son castigados todos y cada uno de los dias de su triste vida…
Quiza el consejo de mi amigo del otro barrio seria util, ayudandome de la fachada consegui llegar hasta una destartalada escalera de incendios, la azotea me daba una vista mas general, comence a saltar por los edificios, grandes saltos que acababan en planeos con mis alas blancas, aquel numero de circo me resulto de mucha ayuda, consegui cubrir la distancia a aquel agujero infecto en cuestion de minutos, aquella enorme fabrica abandonada llamo mi atencion, pude ver desde las alturas como varios vagabundos salian dando tumbos por unas escaleras metalicas que parecian llevar al antiguo piso de oficinas… otro salto fue suficiente para llevarme ante aquel gigantesco techo de cristal…
Entre las sombras de aquel cuarto en ruinas pude ver una silueta familiar, tendida en el suelo, iluminada intermitentemente por lo que parecian fogonazos de la piedra de un mechero…
Aquel sonido preludio del desastre volvio a sonar en mi cabeza, esos pasos en la lejania, ese eco profundo, esos tambores de guerra que anunciaban la llegada de aquel enorme bastardo del infierno…





Las benzodiazepinas me gustan, sabennnnnssshshsssssss
mentiendeshshsh?